¿El consumo de carne puede provocar cáncer?

Introducción

La pregunta de si el consumo de carne puede provocar cáncer es una de las más discutidas en los últimos años. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IAARC) fue el organismo de la OMS que publicó una monografía en la que se clasificaba la carne procesada como cancerígena, al señalarla como un factor de riesgo, sobre todo, del cáncer colorrectal. Pero el informe no comunicaba nada de nuevo. La evidencia que mostraba se conocía des de hace tiempo, cuando ya se empezaba a distinguir entre los diferentes tipos de carne y sus riesgos. En concreto, se observaba una clara correlación entre el consumo de carne procesada y el riesgo de cáncer.

Es importante clarificar los conceptos para no provocar confusiones entre la población. Se sabe que la carne roja (la carne procesada es un tipo de carne roja) se correlaciona, predispone o aumenta el riesgo de desarrollar cáncer. Porqué se ha demostrado que consumir 50 g de carne procesada al día aumenta un 1% la probabilidad de que aparezca cáncer frente a los que no la consumen. Por tanto, el riesgo de los consumidores es un 20% mayor que el riesgo de los no consumidores.

Carne procesada

¿Por qué la carne procesada tiene más riesgo de cáncer que la carne no procesada?

Las carnes ultraprocesadas son mucho menos interesantes para nuestra alimentación. Se obtienen a partir de la transformación de los animales y con la adición de ingredientes malsanos. Son un tipo de carne roja, porqué utilizan los alimentos cárnicos como la ternera, el cordero, algunas partes del cerdo, el caballo y la cabra, para obtener otros alimentos. Algunos de ellos son las salsichas, hamburguesas, butifarra, albóndigas, bacón, embutidos, cecinas, carne en lata, carne en preparaciones y salsas…

Son las que más cáncer colorrectal muestran en el estudio de la OMS. Esto es debido porqué la hemoglobina (compuesto de la sangre de la carne), al degradarse, puede dañar las células intestinales. También muestra este mismo efecto las nitrosaminas que se forman en el cocinado a altas temperaturas de la carne (en el caso de los embutidos). Estas nitrosaminas son cancerígenas y es muy perjudiciales para nuestra salud. Por este motivo, no se recomienda calentar en exceso la carne procesada. Además, los ingredientes adicionales (sal, azúcar y féculas) son de bajo valor nutricional y pueden ser dañinos para la salud.

¿Cómo reducir el riesgo de cáncer del consumo de carne?

Es recomendable evitar alcanzar altas temperaturas en el cocinado. A mayor temperatura, mayor creación de sustancias dañinas para las células intestinales. Esta recomendación es especialmente importante en salazones, embutidos y ahumados. También se puede reducir el riesgo de cáncer acompañando el consumo de carne roja con frutas y verduras. Esto minimiza el impacto, ya que proporciona nutrientes potenciales como fitoquímicos, antioxidantes y fibra, los cuales reducen la aparición de nitrosaminas y el contacto con nuestras células intestinales.

¿El consumo de carne puede provocar cáncer?

La carne es un alimento rico en proteínas, algunas vitaminas y minerales. Contiene también diferentes cantidades de grasas en función del animal y de la parte o pieza. La OMS recomienda reducir el consumo de carne roja y carne procesada, puesto que el consumo excesivo de dichas carnes se relaciona con un incremento del riesgo de cáncer. El elevado consumo, especialmente de carnes procesadas, se asocia también a otros problemas de salud. Algunos de ellos son enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, exceso de peso, diabetes mellitus tipo 2…

La relación es clara, se debe reducir el consumo de carne procesada ya que puede causar daños, especialmente aumentando el riesgo de cáncer colorrectal. Por lo tanto, la recomendación general es “cuanto menos mejor” ya que este tipo de carne no tienen ningún aspecto positivo para nuestra salud.

No obstante, si que podríamos considerar que la carne roja es una opción válida y nutritiva para una alimentación consumida de manera ocasional. El motivo es que es una fuente óptima de proteínas, especialmente de alto valor biológico. Además, es rica en hierro, que se absorbe fácilmente por ser muy biodisponible. Pero su consumo no es obligatorio ni imprescindible, puesto que todos sus nutrientes son sustituibles y se pueden conseguir con otros alimentos.

La carne fresca y sin procesar puede ser une buena fuente de proteína más saludable ya que no se asocia con el cáncer colorrectal. Pero debemos considerar que nunca debe ser la base de nuestra alimentación, ya que este puesto lo tienen las frutas y las verduras.

Bibliografía

  • Carcinogenicidad del consumo de carne roja y de la carne procesada [Internet]. Organización Mundial de la Salud. 2021 [citado 15 marzo 2021]. Disponible en: https://www.who.int/features/qa/cancer-red-meat/es/
  • [Internet]. Acsa.gencat.cat. 2021 [citado 15 marzo 2021]. Disponible en: http://acsa.gencat.cat/web/.content/_Publicacions/Dossiers-informatius/Carn-cancer/DOSSIER_Carn-i-cancer_VF_1.pdf
  • [Internet]. Salutpublica.gencat.cat. 2021 [citado 15 marzo 2021]. Disponible en: https://salutpublica.gencat.cat/web/.content/minisite/aspcat/promocio_salut/alimentacio_saludable/02Publicacions/pub_alim_salu_tothom/Petits-canvis/La-guia-peq-cambios-castella.pdf

¡Sal de dudas y descubre la verdad sobre otros mitos de la alimentación en otras entradas del blog!

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