¿Hay qué comerse todo lo del plato?

Introducción

Muchas veces he escuchado la frase “me como todo lo del plato por no tirarlo a la basura”. Esto me lo dicen mis pacientes, aun que estén llenos. Es una conducta que se repite en muchas personas y, que practicada con frecuencia, puede influir de forma negativa en su salud. Es muy importante cambiar esta mentalidad para evitar estos posibles problemas. En este blog, podrás descubrir las claves necesarias para evitar que te pase y olvidarnos de la frase “hay que comerse todo lo del plato”. 

¿Hay qué comerse todo lo del plato?

¿Hay qué comerse todo lo del plato?

Primero de todo hay que preguntarse por qué nos comemos todo lo del plato aun que estemos saciados. Algunas de las respuestas que he escuchado con más frecuencia son: sino me lo como lo tendré que tirar, porqué por poca cantidad es mejor comérsela, como es mi plato favorito me lo tengo que acabar todo… Pero ¿habéis pensado que cada vez que comemos de más estamos comiendo más calorías de las que nos toca?

Os confesaré que no es una conducta fácil y que yo he adquirido hace poco tiempo. Pero también os diré que desde que la he logrado me siento mucho mejor a nivel digestivo. Para poderla adquirir, tienes que saber que nuestro cuerpo necesita un mínimo de 20 minutos para enviar la señal de saciedad al cerebro. Es decir, cuando los alimentos ingeridos llegan al estómago y lo llenan, este órgano envía al cerebro la señal de saciedad para que dejes de comer. La cantidad ingerida es la necesaria para que tu cuerpo funcione. Por lo tanto, podemos decir que la saciedad es un termostato que regula la cantidad de calorías ingeridas y, que no hará falta contar las calorías de los alimentos.

En el caso de comer fuera de casa, siempre puedes pedir menos cantidad, escoger acompañamientos de verdura cruda o cocida, o preguntar si te lo pueden guardar para llevártelo a casa. Yo siempre pregunto porqué muchas veces no te ponen ningún inconveniente.

Conclusión

En definitiva, no hay que comerse todo lo del plato, sino que hay que comer lo justo y necesario para que nuestro organismo funcione. Esta cantidad será la que nuestro cuerpo nos proporciona. Es decir, tenemos que comer despacio, disfrutando del acto de comer y de la compañía, con un mínimo de 20 minutos. Cuando haya pasado este tiempo, verás como tu cuerpo te envia la señal de que ya estarás saciado, por lo que tendrás que dejar de comer. Es en este instante donde no te puedes echar las culpas por no haberte acabado el plato, ni tendrás que pensar que lo que te hayas dejado lo tendrás que tirar a la basura. La cantidad que te haya sobrado la puedes guardar correctamente en un recipiente hermético en la nevera o en el congelador. A medida que vayas adquiriendo este hábito, verás como tu cuerpo se va regulando y acabarás poniéndote la cantidad necesaria en el plato. Tu sistema digestivo te lo agradecerá.

Si buscas una pérdida de peso, tendrás que escoger alimentos ricos en fibra para qué te sacies antes de tiempo y, por lo tanto, dejes de comer antes. Así comerás menos cantidad de calorías al final del día (déficit calórico), y podrás conseguir, juntamente con la práctica de actividad física constante, una pérdida de grasa. Esto pasará siempre que escojas alimentos con nutrientes interesantes y beneficiosos. En cambio, si buscas un aumento de masa muscular, tendrás que escoger alimentos con menos cantidad de fibra, aunque siempre tienen que estar presentes. Así podrás comer la máxima cantidad de calorías antes de que tu cuerpo te envíe la señal de saciedad.

¡Sal de dudas y descubre la verdad sobre otros mitos de la alimentación en otras entradas del blog!

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